miércoles, 15 de julio de 2015


Sobre Grècia

Avui he assistit, com a diputat, a la compareixença del president del govern davant del Plenari de la Cambra del Congrés dels Diputats per tal d’informar dels passats Consells Europeus. Com es pot entendre, el tema estel·lar ha estat la situació de Grècia.

Mai he sentit major vergonya aliena.  Cap aportació nova que no coneguérem ja per la premsa. Cap valoració que no fos absolutament previsible... I aquesta persona és la que ens representa en els fòrums internacionals? Aquesta persona és la que dirigeix aquest país? Aquest és el president del govern d’Espanya?

Ha hagut moments que m’he sentit incòmode a l’escó i he pensat que tenim molt mala sort de tenir al davant aquesta dreta que no para de fer aplaudiments a discursos tant buits de contingut, insolidaris, menyspreadors, prepotents, aliens a la realitat social i política d’aquest país i del conjunt d’Europa... I damunt pensant que tenen el monopoli de la veritat i la clau de l’èxit econòmic i polític.

I en diuen populisme... Ells són populisme.

I Grècia esdevé el fantasma d’on provenen tots el mals: el monstre al qual cal castigar per tal que aprenga a comportar-se i a no eixir-se’n del camí marcat. No s’enrecorden que qui va encetar el camí de la mentida i del frau no va ser Syriza sinó els seus correligionaris de Nova Democràcia. I per castigar Syriza i previndre l’arribada del ‘dimoni’ populista no els tremola la mà encara que amb el càstig vinguen les mesures més dures i el sofriment i el patiment del conjunt del poble grec.

Així aprendran.

Pedro Sánchez ha estat la imatge oposada, la de la sensibilitat, la de la modernitat, la del discurs coherent, la de la crítica constructiva, la de de la visó realista.

Un discurs dur front a una realitat dura: posar en evidència la figura d’un líder que ha jugat a ser un ‘convidat de pedra’ en una situació veritablement crítica per a Grècia i per a Europa, que ha aprofitat aquesta difícil situació per a treure pit del patiment alié.

Lamentable.

jueves, 6 de enero de 2011

CARTA ABIERTA, DE RAFAEL FOMBUENA AL PRESIDENTE XIMO PUIG
Querido amigo: Te escribo estas líneas cuando ya eres Presidente de la Generalitat Valenciana, el máximo honor al que puede aspirar un valenciano. Hace casi treinta años, bajo el seudónimo de Josep K., firmé una columna (Mediterráneo, 13-04-1986) titulada ‘La irresistible ascensión de Ximo Puig.’ Con apenas 27 años acababas de ser nombrado Director General de Relaciones Informativas y Ciudadanas de la Presidencia, de la que yo era Subsecretario de la Inspección General de Servicios.
En aquel momento, llevado por el entusiasmo que un joven tan despierto para la política me producía, escribí: «Va por la vida política con disciplina, con limpieza, con bonhomía, sin vedetismo. Es un elemento positivo, cabal, legal, buena gente. Seguramente es la excepción que confirma la regla de la lucha por el poder político, pero Ximo Puig llegará más lejos de lo que él cree. Se lo digo a veces y veo cómo se abruma».
Verte ahora como Presidente me produce profunda alegría, en primer término, por el afecto que siempre te he profesado y que la divergencia de nuestras trayectorias vitales no ha conseguido extinguir a lo largo de los años, y, si éste no fuera suficiente motivo, ahí está en alzada la vanagloria que para mi ego supone que se haya cumplido mi predicción de 1986. Tu irresistible ascensión te ha colocado en la cima de la Presidencia de la Generalitat.
No sería honesto si junto a la expresión de mi alegría y satisfacción no mencionase mi profunda preocupación por el riesgo de la tarea que te espera. Gobernar a grandes colectivos en un mundo tan complejo y de intereses tan contrapuestos es muy difícil, supone una sobrecarga de responsabilidad, como decía Oskar Lafontaine, que supera la capacidad de comprensión intelectual de cualquier hombre por muy inteligente y experto que sea. En realidad nadie está suficientemente preparado para tomar decisiones racionales desde la cabecera de los gobiernos..., pero alguien tiene que asumir la responsabilidad en nombre de todos, aunque solo sea para convertirse en cabeza de turco o pararrayos de las frustraciones de la sociedad. La función catártica del ‘Piove, porco goberno’no es desdeñable.
Administrar esta Comunidad Valenciana en este momento histórico, como tú sabes muy bien, es un quehacer particularmente espinoso. No es solo la quiebra económica y la corrupción extendida por las instituciones y el tejido social en general, sino la corrupción de las mentes de los ciudadanos contaminadas por el ambiente envenenado, como explicaba recientemente el filósofo Emilio Lledó.
Y luego está la complicación de gobernar en coalición de bipartito o tripartito: el PSPV, nuestro partido, viene de veinte años de conflictos y batallas internas, que objetivamente traen su causa en los fracasos electorales...; Comromís, que por más que mediáticamente aparezca como nuevo y emergente, está integrado por viejos conocidos, que guardan en su guardarropa variados uniformes, como los del PCE, Esquerra Unida, Esquerra i País, Iniciativa del Poble Valencià, a los que hay que añadir los del Bloc, Els Verds, Izquierda Republicana... Tampoco el líder valenciano de Podemos es ajeno al funcionamiento de la Administración; si no recuerdo mal trabajó como funcionario en el Plan Riva... Digo todo esto sin más intención que la de poner de relieve las dificultades que la izquierda valenciana ha tenido históricamente para articularse y entenderse. Esta es la cuestión: entenderse. Pese a la fobia patológica de J. Anguita hacia el Partido Socialista ─que en parte ha inoculado a Alberto Garzón y a Pablo Iglesias─, las coaliciones o pactos del PSOE e IU para gobernar han resultado beneficiosos para los ciudadanos de abajo, que diría el líder de Podemos, tramposo como siempre con el lenguaje. Hoy, desgraciadamente, Esquerra Unida no está en las Cortes Valencianas.
Rehuiré la tentación de darte consejo alguno, querido Ximo. Después de veinte años de dejar el Palau, al que con inmensa ilusión has vuelto, tú has aprendido mucho de política y de la vida, y además nosotros los de entonces ya no somos los mismos. Así que solo te haré una consideración: en estos tiempos de confusión y descrédito generalizado en que de tal manera se mezcla el trigo con la paja y se arroja sin más escrutinio todo a la basura del pasado, conviene seguir reivindicando los valores que vivimos con el Presidente Joan Lerma: modestia, discreción, honestidad y austeridad en la administración de los recursos públicos.
Querido Ximo, querido Presidente, te deseo lo mejor. Salud y éxito.

Reconfortat i orgullós Pep Lluís Grau* Més de 140.000 persones desaparegudes després de quaranta anys de dictadura i de més de qua...